El presidente chino, Xi Jinping, declaró el miércoles que la reunificación de China y Taiwán es "imparable", reiterando el objetivo de larga data de Beijing. La declaración, pronunciada en un discurso de Año Nuevo, siguió a la conclusión de ejercicios militares chinos cerca de Taiwán.
Xi enfatizó las conexiones culturales e históricas entre las personas de ambos lados del Estrecho de Taiwán. "La reunificación de nuestra patria, una tendencia de los tiempos, es imparable", dijo Xi. También destacó el establecimiento en 2025 de un Día anual de la Recuperación de Taiwán, que conmemora el fin del dominio japonés sobre la isla después de la Segunda Guerra Mundial.
China considera a Taiwán como una provincia separatista que eventualmente debe reunificarse con el continente, por la fuerza si es necesario. Taiwán, sin embargo, sostiene que es una entidad independiente y autónoma. Las tensiones entre China y Taiwán han aumentado en los últimos años, particularmente tras el aumento de la actividad militar de China en el Estrecho de Taiwán. Estados Unidos, si bien mantiene una política de "Una sola China", también ha aumentado su apoyo a Taiwán, incluidas las ventas de armas y el compromiso diplomático.
El concepto de "reunificación" está profundamente arraigado en la identidad nacional china y las narrativas históricas. El Partido Comunista Chino (PCCh) lo considera una misión central para restaurar lo que considera la integridad territorial de China. Esta perspectiva se refuerza a través de los medios de comunicación y la educación controlados por el Estado, lo que da forma a la opinión pública dentro de China.
El gobierno taiwanés, liderado por la presidenta Tsai Ing-wen, ha rechazado sistemáticamente las reclamaciones de soberanía de Beijing sobre la isla. La administración de Tsai argumenta que el futuro de Taiwán debe ser determinado por el propio pueblo taiwanés. Las encuestas de opinión pública en Taiwán muestran consistentemente un fuerte apoyo al mantenimiento de la independencia de facto de la isla.
Los recientes ejercicios militares realizados por China alrededor de Taiwán son vistos por muchos como una demostración de la determinación de Beijing y una advertencia contra cualquier movimiento hacia la independencia formal por parte de Taiwán. Estos ejercicios involucraron buques navales, aviones de combate y otros activos militares, simulando posibles escenarios de ataque.
La situación sigue siendo tensa, con el potencial de errores de cálculo o escalada. La comunidad internacional sigue pidiendo diálogo y una resolución pacífica de la disputa. Estados Unidos y otros países han instado a China a que se abstenga de usar la fuerza o la coerción contra Taiwán. Los próximos pasos probablemente involucrarán continuos esfuerzos diplomáticos para manejar las tensiones y prevenir una mayor escalada.
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